Claudio Rojas
Detalle de Los ladrones de nombres. Los Cerdos (mural), 2012. Óleo sobre lienzo, políptico de 12 piezas, 210 × 400 cm

03/Los Cerdos

13 obras | óleo sobre lienzo | 2008–2012

Doce óleos que funcionan como obras independientes y que, reunidos, forman un mural de 400 × 210 cm. La serie nace en 2008, en el taller de Edmund Valladares, a partir de un cuento escrito por el artista, «El ladrón de nombres», sobre la última dictadura argentina.

Del cuento salió un storyboard de doce dibujos; de los dibujos, doce collages; y de los collages, la pintura. La paleta, de solo cinco colores «negativos», se obtuvo invirtiendo los colores de obras anteriores del propio artista: rosa, lavanda, verde, crema y negro, colores que no describen nada y que obligan a mirar dos veces una maraña de cuerpos que se devoran.

Obras

Los ladrones de nombres. Los Cerdos (mural), 2012. Óleo sobre lienzo, políptico de 12 piezas, 210 × 400 cm
Los ladrones de nombres. Los Cerdos (mural)2012 · Óleo sobre lienzo, políptico de 12 piezas · 210 × 400 cm
Los Cerdos. Composición I, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición I2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición II, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición II2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición III, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición III2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición IV, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición IV2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición V, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición V2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición VI, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición VI2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición VII, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición VII2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición VIII, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición VIII2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición IX, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición IX2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición X, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición X2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición XI, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición XI2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición XII, 2012. Óleo sobre lienzo, 70 × 100 cm
Los Cerdos. Composición XII2012 · Óleo sobre lienzo · 70 × 100 cm

Texto del autor

El ladrón de nombres (cuento, 18-03-2008)

En la tierra de la promesa electoral vencida, donde cueros engordados se tragan a «Elcompañero», donde por el caño de un fusil se chuparon los pensamientos, donde se montan pequeños castillos rosados para alojar a esos «raritos».

Aquí, en la tierra de las contradicciones. Aquí, en el Argenshopping del sur donde las tierras se venden por coloridas prendas y de yapa te regalan un bosque, se ha engendrado de la imaginación egoísta de los pisa cabeza un ser de mil caras, mil formas y mil discursos con el fin de reestablecer el orden sin tenerle piedad ni a las abuelas, ni a las madres, ni a los hijos, ni a nadie.

A cara pintada o no, pero sí de manera violenta ha golpeado con mano dura en el centro de los temores, sacándose de encima los pensamientos y sus pensadores, haciendo que esas pocas cabezas que han podido, busquen fuera de casa una nueva madriguera.

Como fiel empleado, remarca números y los hace inalcanzables. Inflando las necesidades básicas, nos va empujando más contra los márgenes de una sociedad que para no ver, se mete la cabeza en lo profundo del culo.

Nos obliga a masticar lo masticado, a vestirnos de noticias viejas, a ser la parte de atrás de un decorado corrugado.

Arrastrándose leproso, sin apuro del tiempo, El ladrón de nombres va dejando su baba del no te metas impregnada en lo más profundo de nuestro temor. Así nos quita las esperanzas, los sueños, las ideas y los ideales. Así nos quita lo que nos hace personas… nos quita la identidad.